Reflexión; El aprendizaje y el desarrollo de las competencias.
Parte de la razón por la que en la actualidad la competencia se considera un asunto de tan inmensa importancia potencial quizá sea la suposición existente en gran parte de la literatura de que se está viviendo una época de grandes e intensos cambios tecnológicos que están reconfigurando radicalmente los mundos socioeconómicos en los que operan las competencias y que los ciudadanos del siglo XXI deben adaptarse a esta nueva realidad".
Ronald Barnett identifica dos tendencias relativas a la competencia; la competencia académica y la operacional, y afirma que ambas “reflejan mundos e intereses limitados (el mundo académico y el mundo del trabajo), en donde manifiesta que existen alumnos competentes académicamente, sin embargo esta siendo desplazada por los cambios y exigencias del mundo laboral, en donde se exige el ser competente para determinadas actividades en desarrollo y con las que demanda la sociedad. Lo que se pretende con la competencia operativa, es que el alumno tenga habilidades para resolver problemas reales del campo laboral, esto es lo que lo hace competente. Es importante fundamentar de qué, como y para qué tal o cual competencia, ya que estas deben orientarse de acuerdo a las necesidades y tendencias del campo laboral de la región Estado ó País.
Para el desarrollo del texto los autores , siguieron seis pasos: 1) reconocimos primero la importancia que hoy día está teniendo en el ámbito educativo superior, el desarrollo de las competencias y la búsqueda de aprendizajes significativos y situados; 2) desarrollamos unos primeros esquemas conceptuales para estructurar el tema de forma que nos permitiera una búsqueda teórica ordenada; 3) hicimos una revisión de literatura a propósito de estos primeros esquemas y nociones fundamentales, y lo hicimos ubicados en la corriente del constructivismo cognoscitivista y socio-cultural, al mismo tiempo que analizando estas confrontándolos con distintas realidades educativas universitarias; 5) elaboramos así un segundo mapa conceptual mucho más detallado y fundamentado, intentando con ello construir una estructura consistente en teoría pero congruente con la práctica educativa cotidiana para que ello nos permitiera desarrollar un análisis y una reflexión conceptual profunda, al mismo tiempo que equilibrada empíricamente; y 6) trazamos una ruta de abordaje para poder, finalmente, dar cuenta de nuestros hallazgos en el presente trabajo. mismas nociones en el ámbito teórico de la psicología humanista; 4) analizamos y reflexionamos estos primeros conceptos teóricos
“Competencia es la capacidad para movilizar saberes en un contexto determinado, en la acción y con éxito, para satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones y/o lograr objetivos”.[1]
Perrenoud afirma que la competencia es una capacidad, lo que nos ha llevado a suponer que el desarrollo de las competencias tiene que ver de manera importante con procesos de capacitación
De todo esto derivamos que, en el contexto educativo, conviene usar la noción de capacitación con extremo cuidado, entendiendo esta noción en un sentido distinto del empleado en el mundo de las empresas, es decir en tanto que es el proceso mediante el cual un maestro facilita que el alumno se vuelva capaz de enfrentar una situación problemática determinada utilizando el recurso de la acción algunas veces pero también acompañando tal recurso con elaboraciones discursivas apropiadas
Considero en algunos aspectos, el que el autor en el apartado de situar el aprendizaje en el interés del alumno, sea tan extremista, ya que cuando se habla de educación basada en competencias, no significa que sólo vamos a formar una mano de obra calificada, sino que también es importante la formación del individúo como tal de manera integral, en donde intervienen otros factores afectivos y cognoscitivos que debemos desarrollar, para que su formación sea a lo largo de la vida, lo que esta en función de lo que propone Delors en relación a los 4 pilares de la educación ( Aprender a conocer, aprender a ser, aprender a hacer y aprender a convivir), permitiendo con ello una formación del individúo .
Cristina Cárdenas, más en lo general, enmarca en el constructivismo la noción de apropiación del conocimiento distinguiendo las posturas pedagógicas constructivistas, justo a partir de esta noción de apropiación activa del conocimiento: "Subrayar el papel activo del alumno –afirma ella- es cuestionar la asimilación pasiva y acrítica de conocimientos: el conocimiento culturalmente convalidado está a la disposición de todos, pero cada cual se lo apropia de manera diferente y específica; en otras palabras, lo re-construye. Desde este punto de vista, todas las posturas pedagógicas que favorecen la apropiación activa del conocimiento serían constructivistas".
El hecho de que el desarrollo de las competencias esté referido a satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones y/o lograr objetivos, y por ello tal desarrollo esté orientado a enfrentar al alumno a este tipo de situaciones problemáticas, sólo muestra una cara del proceso. Elegir la acción que habrá de desarrollar la competencia pensando en la zona de desarrollo próximo, refiere a la viabilidad de tal acción como movilizadora de la organización de los esquemas involucrados; y pensar en el verdadero interés del alumno, refiere por lo menos a dos cuestiones importantes: por un lado al contenido de aquellas acciones que pueden llamar la atención afectiva del alumno y por tanto disparar su motivación, pero también al fin ulterior que el alumno quiere darle –epistemológicamente hablando- al conocimiento que habrá de construir.
La educación en sí permite al individuo el desarrollo de todas sus capacidades, que le permitan enfrentarse y adaptarse a una sociedad en constante cambio, ocasionada por fuerzas internas y externas por lo que, la formación de profesionistas no está al servicio de las profesiones, sino que éstas y aquellos, se deben a una sociedad, y ésta, encuentra su sentido más profundo si en vez de mirarse a sí misma sólo como colectividad productiva, se mira como el proceso mismo de humanización de la especie.
Parte de la razón por la que en la actualidad la competencia se considera un asunto de tan inmensa importancia potencial quizá sea la suposición existente en gran parte de la literatura de que se está viviendo una época de grandes e intensos cambios tecnológicos que están reconfigurando radicalmente los mundos socioeconómicos en los que operan las competencias y que los ciudadanos del siglo XXI deben adaptarse a esta nueva realidad".
Ronald Barnett identifica dos tendencias relativas a la competencia; la competencia académica y la operacional, y afirma que ambas “reflejan mundos e intereses limitados (el mundo académico y el mundo del trabajo), en donde manifiesta que existen alumnos competentes académicamente, sin embargo esta siendo desplazada por los cambios y exigencias del mundo laboral, en donde se exige el ser competente para determinadas actividades en desarrollo y con las que demanda la sociedad. Lo que se pretende con la competencia operativa, es que el alumno tenga habilidades para resolver problemas reales del campo laboral, esto es lo que lo hace competente. Es importante fundamentar de qué, como y para qué tal o cual competencia, ya que estas deben orientarse de acuerdo a las necesidades y tendencias del campo laboral de la región Estado ó País.
Para el desarrollo del texto los autores , siguieron seis pasos: 1) reconocimos primero la importancia que hoy día está teniendo en el ámbito educativo superior, el desarrollo de las competencias y la búsqueda de aprendizajes significativos y situados; 2) desarrollamos unos primeros esquemas conceptuales para estructurar el tema de forma que nos permitiera una búsqueda teórica ordenada; 3) hicimos una revisión de literatura a propósito de estos primeros esquemas y nociones fundamentales, y lo hicimos ubicados en la corriente del constructivismo cognoscitivista y socio-cultural, al mismo tiempo que analizando estas confrontándolos con distintas realidades educativas universitarias; 5) elaboramos así un segundo mapa conceptual mucho más detallado y fundamentado, intentando con ello construir una estructura consistente en teoría pero congruente con la práctica educativa cotidiana para que ello nos permitiera desarrollar un análisis y una reflexión conceptual profunda, al mismo tiempo que equilibrada empíricamente; y 6) trazamos una ruta de abordaje para poder, finalmente, dar cuenta de nuestros hallazgos en el presente trabajo. mismas nociones en el ámbito teórico de la psicología humanista; 4) analizamos y reflexionamos estos primeros conceptos teóricos
“Competencia es la capacidad para movilizar saberes en un contexto determinado, en la acción y con éxito, para satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones y/o lograr objetivos”.[1]
Perrenoud afirma que la competencia es una capacidad, lo que nos ha llevado a suponer que el desarrollo de las competencias tiene que ver de manera importante con procesos de capacitación
De todo esto derivamos que, en el contexto educativo, conviene usar la noción de capacitación con extremo cuidado, entendiendo esta noción en un sentido distinto del empleado en el mundo de las empresas, es decir en tanto que es el proceso mediante el cual un maestro facilita que el alumno se vuelva capaz de enfrentar una situación problemática determinada utilizando el recurso de la acción algunas veces pero también acompañando tal recurso con elaboraciones discursivas apropiadas
Considero en algunos aspectos, el que el autor en el apartado de situar el aprendizaje en el interés del alumno, sea tan extremista, ya que cuando se habla de educación basada en competencias, no significa que sólo vamos a formar una mano de obra calificada, sino que también es importante la formación del individúo como tal de manera integral, en donde intervienen otros factores afectivos y cognoscitivos que debemos desarrollar, para que su formación sea a lo largo de la vida, lo que esta en función de lo que propone Delors en relación a los 4 pilares de la educación ( Aprender a conocer, aprender a ser, aprender a hacer y aprender a convivir), permitiendo con ello una formación del individúo .
Cristina Cárdenas, más en lo general, enmarca en el constructivismo la noción de apropiación del conocimiento distinguiendo las posturas pedagógicas constructivistas, justo a partir de esta noción de apropiación activa del conocimiento: "Subrayar el papel activo del alumno –afirma ella- es cuestionar la asimilación pasiva y acrítica de conocimientos: el conocimiento culturalmente convalidado está a la disposición de todos, pero cada cual se lo apropia de manera diferente y específica; en otras palabras, lo re-construye. Desde este punto de vista, todas las posturas pedagógicas que favorecen la apropiación activa del conocimiento serían constructivistas".
El hecho de que el desarrollo de las competencias esté referido a satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones y/o lograr objetivos, y por ello tal desarrollo esté orientado a enfrentar al alumno a este tipo de situaciones problemáticas, sólo muestra una cara del proceso. Elegir la acción que habrá de desarrollar la competencia pensando en la zona de desarrollo próximo, refiere a la viabilidad de tal acción como movilizadora de la organización de los esquemas involucrados; y pensar en el verdadero interés del alumno, refiere por lo menos a dos cuestiones importantes: por un lado al contenido de aquellas acciones que pueden llamar la atención afectiva del alumno y por tanto disparar su motivación, pero también al fin ulterior que el alumno quiere darle –epistemológicamente hablando- al conocimiento que habrá de construir.
La educación en sí permite al individuo el desarrollo de todas sus capacidades, que le permitan enfrentarse y adaptarse a una sociedad en constante cambio, ocasionada por fuerzas internas y externas por lo que, la formación de profesionistas no está al servicio de las profesiones, sino que éstas y aquellos, se deben a una sociedad, y ésta, encuentra su sentido más profundo si en vez de mirarse a sí misma sólo como colectividad productiva, se mira como el proceso mismo de humanización de la especie.

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